
No acabarán con la innata rebeldía,
de aquel que con una sonrisa ilustra;
Su forma. Su estilo. Su vida.
Convirtiendo lo que toca en poesía.
Pues nací con la tierra para mí y elijo,
educar mi alma, y jamás envejecer.
Arrasaría al que intentara corromper,
la pureza inquebrantable de mi hijo.
Las plumas de mis alas, versos rabiosos,
están hartas del lodo de la mentira,
algún día renacerán para destrozarla,
a fuego, piedra, hielo, beso o lira.
Creció el niño que jugaba a las palabras,
Y soñaba tardes. Y las tarden soñaban,
que algún día, el niño vería todo claro,
cuando el dolor su espíritu limpiara.
Y sólo verá que ya ni mueren sino matan,
el aire, el agua, el alma, la tierra.
Para ellos, para nadie, para nada.
Entonces afilará su lengua siempre callada:
¡Caiga sobre la espesura de la existencia,
mi poesía amarga y ensangrentada!
Juan G.Cairós. 2010









2 Miradas:
Me alegra que sigas escribiendo y dibujando. En este boceto de tu hijo, como en sus fotografías, se puede ver cuanto te ama. Eso es lo único que importa para transformar tus Elegías en dulces canciones. Te saludo poeta.
Me alegra ver que sigues disfrutando de la paternidad.
Saludos.
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