sábado 12 de junio de 2010

Mi bebé Liam





Era muy sencillo, sólo había que abrir el editor de texto y escribir dejándote llevar.

Pero no lo he hecho hasta hoy por muchas y diversas razones, una de ellas porque

la paternidad es muy absorbente. Lamento, por aquellas personas que me leían

asiduamente, la dejadez y ausencia, sólo espero que me comprendan.





Liam vino al mundo el 31 de marzo de 2010 con una ilusión tremenda.

Su presencia es más fuerte que la poesía y mi tiempo se rinde a sus encantos.

La llegada de mi hijo fue como un tornado que arrasó todo el esquema mental;

si antes, y pasase lo que pasase, tenía únicamente pensamientos subjetivos, ahora

siento que lo que experimento sencillamente lo comparto, como que una parte

de mí vive en él y allí se quedará.



Liam es tangible y no volátil como el vapor de un sueño; es una luz que resquebraja

los oscuros muros que edificó la sombra cuando atravesó aquello que llamamos alma.

Disipa la tenebrosa niebla de la desesperanza con el poderoso destello de sus pupilas.

Es más puro que cualquier amor habido y por haber, pues su dulce dependencia tiene

la fuerza inconsciente de doblegar el orgullo y dejar hincada a la vanidad.

Su nombre es Guillermo en irlandés, como William o Wilhem. Queríamos que

tuviera el verde esperanza de una tierra que amo como es la vieja Erin, y la

misma cadencia que el nombre de pila de mi poeta preferido, Shakespeare.



Se adelantó dos semanas, parece que aquella noche de inquieto plenilunio tuvo parte

de culpa, pues coronando la madrugada del 31 de marzo, la luna llena arrojaba

todo su cerúleo influjo haciendo remover los líquidos vitales.

Ahora tiene dos meses, unos preciosos ojos de color azul tormenta, tirando a ceniciento.

Lo que más me embriaga es su olor. El aroma perfecto de un bebé no tiene parangón, es

una fragancia única e irrepetible.





Ser padre es más que cumplir con los deberes. Es como si un ignoto brebaje te llenara las venas de renovado brío; fortalece tu mente con sobredosis de orgullo y te prepara para afrontar la vida con el noble instinto de la protección. Ser papá es la hostia de bueno. No le pido nada a mi hijo, sólo me basta amarlo. Quién nació del viento será

una cálida brisa hasta que esté listo para convertirse en un huracán si es su deseo.

Si bien lo único que le reprocho es que con su nacimiento me ha hecho un ser más

sufridor de lo que ya era...¡Ay, santo reproche!, también tendré que pedirle perdón

por haberlo traído a este mundo de atribulado rostro, de momento y hasta que se de cuenta, no faltarán los colores en su espacio.



Liam vino con un ciclón de versos atrapado en su inocente boca. Unos labios diseñados

para robar los besos que quiera. En su aliento se teje la ilusión que necesito cada día; verlo crecer es darle la bienvenida a la madurez, pero también es la mejor terapia

para dignificar los aciagos e inolvidables recuerdos, sepultando para siempre lo que ya no sirve.

Describirlo es todo un ejercicio poético y pide a gritos un poema. Verlo dormir,

comer, reír, moverse...Que por sentimientos así nació la poesía, como la forma más bella que tiene el hombre de contar lo que siente, a propios y a extraños.



Lejos queda el invierno de la vida, florece una nueva primavera en las estaciones

sombrías de mi existencia. Y me he animado a publicar estas líneas gracias a la

primera sonrisa que nos ha dedicado, que ha sido como un soplo de ánimo y profunda dicha. Un año después de la marcha de mi padre volvemos a tener otro miembro en

la familia y nos llena de una felicidad nunca antes experimentada.




Ya tiene hasta canción favorita, y digo favorita porque estando en el vientre de su madre su papi ya le ponía Stranger in the Night de Sinatra y es la que utilizamos como nana. También clásicos de Sam Cooke o incluso los Stones; las damas de la canción gaélica, música celta, y hasta el “Beat on the Brat” de los Ramones.

Bueno, pues sabiendo el porqué de esta larga ausencia, ya entenderéis porqué necesito

pasarme una larga temporada en el reino de la felicidad, la culpa es de un ser que me

ha devuelto las ganas de vivir...Por cierto, busco trabajo, que este es mi blog y pongo lo que me apetece. Y respecto a la poesía...A día de hoy es la enfermedad menos curable y duradera que he tenido nunca, así que madurando están esos poemas que espero

recoger algún día en un hermoso y sincero libro.





Gracias por leerme, os deseo lo mejor y anímense a perpetuar vuestros genes, la vida os necesita, muchísimo, pues el mundo se nos queda sin soñadores y sólo los soñadores equilibran con sentido y belleza un planeta que de seguir así se volverá inhóspito e

irreconocible.







Juan G.Cairós. Junio de 2010.

10 Miradas:

Alas dijo...

Qué preciosidad de bebé y qué manera más bella de describir la paternidad.

Enhorabuena, sean muy felices.

Un beso...

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

Bellísimas palabras Juan, no esperaba menos de ti, sabes plasmar tan bien tanto sentimiento que amenaza con hacer explotar tu ser desde dentro y explota de la mejor manera que sabes, a través de tus manos, instrumentos de tu alma. Este es acá el mes del Padre y mañana su día, no podías escoger mejor fecha. Ahora tienes quien te consuele por la ausencia física de tu padre. Liam ilumina tu ser interior y esa luz se irradia y nos inunda. Se parece a ti en cada detalle, no me cabe duda que seguirá tus pasos en este romance eterno con la poesía. Harán buena dupla también en eso. Él es hermoso casi puedo sentir su delicada piel y el olor que te tiene arrobado. Tú sabrás ser el mejor padre que pudo esperar, ya lo eres. Me alegro que seas feliz y hayas querido compartir esta felicidad con nosotros. Cariños inmensos a ambos.
P.S. Sólo espero que no dejes jamás la poesía, ella no quiere dejarte a ti. (suprimí el comentario anterio mío por un error de tipeo, ahora lo corregí)

Anónimo dijo...

¡Qué hermoso niño, Juan! es perfecto y eso ya es un valioso regalo de la vida. Ya se que no podrás dedicar tanto tiempo al blog como antes de llegar él.

Varias veces he recordado el momento en que anunciaste que estaba en camino y, por el tiempo transcurrido desde entonces, calculé que ya tendría que estar aquí.

También yo ando escasa de tiempo, pues le dedico algunas horas a nuestro nieto nacido en marzo del año pasado. Ya corretea por toda la casa y alegra la vida a estos abuelos ilusionados y sorprendidos al ver cómo cada día aprende a hacer algo nuevo.

Te doy mi más sincera enhorabuena y deseo que encuentres muy pronto el trabajo que para ti es tan importante en estos momentos.
Un abrazo - L.H.

Cybeles dijo...

Gracias por compartir tu viaje por la paternidad...
Y sí, el olor de un bebé es increíble, forzando la memoria puedo traerlo aunque hayan 10 de mi hija mayor y 7 del pequeño...
Difícil escribir cuando tenemos delante tamaña obra del cosmos y el amor...
Liam es bellísimo, y esta aventura maravillosa recién empieza... Besos desde Buenos Aires a los tres...

judith dijo...

Me encantan tus palabras. Bienvenido Liam, tienes un padre.

Hisae dijo...

No me queda más que darte la enhorabuena por haber dejado esa semilla tuya en esta tierra nuestra. Envidio tu olfato y olor a Liam...
Felicidades, Juan.
Que nadie ni nada borre tu felicidad.

Condevolney dijo...

Que poco espacio parece que ocupan, pero que grande, inmenso, es el camino que se recorre junto a ellos, toda una vida, aunque ya te felicité por la paternidad no tomes estas palabras como felicitación sino como las de un desconocido al que con tus versos siempre haces feliz.
Mis Brazos amigos

cristal00k dijo...

Bueno, valió la pena la espera Juan. A ti y también a nosotros.
¡Felicidades! a los tres.

Peregrina dijo...

Alegria y felicidad que experimenta tu ser...padre...protector...

Ya sabes lo que es un amor incondicional y comprometido con la vida por otro tierno ser.

!Que bello rostro !
Suavidad ...terciopelo...que diluye con su verdad e inocencia...

Saludos.