
20 céntimos y un botón,
es todo lo que ahora tengo;
En el mismo bolsillo del abrigo,
que calienta mis manos en invierno;
Donde a ciegas, pero caliente
guardo una carta que palpita,
por el corazón de un beso.
Aunque no deseo con la palabra,
porque se repite y no puedo,
porque ya lo dijeron otros,
y cansarte no quiero.
Convoco tu alma en la noche,
bajo el anaranjado aguacero,
que solloza la farola en la calle,
sin más paraguas que tu recuerdo.
Navego en tu sudor, inflamado aceite,
que en tu lustroso cuerpo,
despierta el vetusto animal,
derritiéndose en el deseo:
¡Se funde mi noche en tu aurora,
como el metal en el fuego!
Siempre acude, la vaga estela,
del amor pasado, el verdadero,
el que se detiene en el rostro,
desenfocando el resto.
20 céntimos, un botón,
y una carta que ya no leo;
Porque siempre toca perder,
cuando se lucha contra el tiempo.
es todo lo que ahora tengo;
En el mismo bolsillo del abrigo,
que calienta mis manos en invierno;
Donde a ciegas, pero caliente
guardo una carta que palpita,
por el corazón de un beso.
Aunque no deseo con la palabra,
porque se repite y no puedo,
porque ya lo dijeron otros,
y cansarte no quiero.
Convoco tu alma en la noche,
bajo el anaranjado aguacero,
que solloza la farola en la calle,
sin más paraguas que tu recuerdo.
Navego en tu sudor, inflamado aceite,
que en tu lustroso cuerpo,
despierta el vetusto animal,
derritiéndose en el deseo:
¡Se funde mi noche en tu aurora,
como el metal en el fuego!
Siempre acude, la vaga estela,
del amor pasado, el verdadero,
el que se detiene en el rostro,
desenfocando el resto.
20 céntimos, un botón,
y una carta que ya no leo;
Porque siempre toca perder,
cuando se lucha contra el tiempo.
Texto y fotos: Juan G.Cairós. copyright. 2009










7 Miradas:
Sin lugar a dudas,
no podemos luchar
contra el tiempo.
Excelente poema.
Un abrazo
Una carta es a veces lo único que uno desea en su bolsillo.
Una carta protegida del frío, hermosa aunque triste y nostálgica semblanza del invierno.
Siempre es un gusto leerte.
Saludos cariñosos.
es cierto la verdad a veces uno desearia ser libre, libre de toda atadura social, material, y solo tenerte a ti mismo,tus recuerdos y a tu alma caminando bajo las estrellas....sin necesidad de pensar y solo sentir, vivir...
El tiempo juega con nosotros sabiéndose ganador desde el principio. Tus trabajos son excelentes, Juan.
Mientras leía la entrada pensaba en cuánto he aprendido de poesía leyéndote y leyendo a otros pocos.
Un abrazo muy grande.
Delicioso!
El tiempo nos da, y nos quita...
Creo que el blance siempre va a mas...
Pasó el tiempo.
Ya le diste tiempo al viento.
Nació la semilla
que calentaba tu botón
de invierno.
Felicidades
Y gracias por existir.
Precioso Juan.
Publicar un comentario en la entrada