
Nunca les he hablado de lo que pienso respecto de…
Sigo buscándome, en primera persona, porque de eso se trata. No podría, ni debería,
adaptarme a la vida de otros. No vivo para ser una persona de minorías y limitaciones.
No ambiciono nada por lo que puedan crucificarme de materialista, sólo persigo un sueño. Ésta vida se ha quitado la máscara y se muestra como una gran escuela, aunque
para unos sea un circo, un teatro o un infierno. Cuando me place narrar un sentimiento
escondido, caliento los dedos y me pongo a escribir.
Por coherencia y trasparencia lo hago para mí, aunque la posteridad se declara en cada
línea y como en un combate contra el tiempo, reclamo los ojos del presente para que
sea testigo de mi paso por la existencia.
Se puede decir que nací “armado” y “almado”, definiéndome y puliendo cada hora,
a pesar de malgastar el tiempo.
Alargo el pensamiento al límite para luego recular y volver a plantearlo todo de nuevo.
Llevo mucho sin escribir pero unas copas de vino me devolvieron las ganas.
También hacía bastante que no me hallaba en soledad y yendo a por más vino fue
cuando encontré la tumba del pasado. Reflexioné junto a las sombras que una luna
llena desparramaba sobre la terraza. Una canción para nutrir el amor propio y cientos
de recuerdos…Cientos de recuerdos.
Pero el pasado es un cobarde por culpa del tiempo y aunque el presente muere cada
segundo, sólo queda confiar en que se pueda persuadir al futuro para que espere un poco. Un periodo de crisis donde al parecer los viejos caciques ya no lo son y los
nuevos ricos pululan por el mundillo rosa, incluso en la política. Los que daban
trabajo y que aún lo ofrecen, recortan personal para compensar su nivel de vida.
Todo esto mientras escucho el “Money” de Pink Floyd y sin un puto euro…las ironías
de la vida. Mi nevera enfriando el vacío y congelando la oscuridad; un estado de ánimo
que oscila según la intensidad del brillo de mi buena estrella.
Y llevando el pensamiento al límite, ¡cómo no!, no podría ser de otra manera.
Es aquí cuando empiezas a hacer análisis y radiografías de tu lugar en este globo
suspendido:

Sigo buscándome, en primera persona, porque de eso se trata. No podría, ni debería,
adaptarme a la vida de otros. No vivo para ser una persona de minorías y limitaciones.
No ambiciono nada por lo que puedan crucificarme de materialista, sólo persigo un sueño. Ésta vida se ha quitado la máscara y se muestra como una gran escuela, aunque
para unos sea un circo, un teatro o un infierno. Cuando me place narrar un sentimiento
escondido, caliento los dedos y me pongo a escribir.
Por coherencia y trasparencia lo hago para mí, aunque la posteridad se declara en cada
línea y como en un combate contra el tiempo, reclamo los ojos del presente para que
sea testigo de mi paso por la existencia.
Se puede decir que nací “armado” y “almado”, definiéndome y puliendo cada hora,
a pesar de malgastar el tiempo.
Alargo el pensamiento al límite para luego recular y volver a plantearlo todo de nuevo.
Llevo mucho sin escribir pero unas copas de vino me devolvieron las ganas.
También hacía bastante que no me hallaba en soledad y yendo a por más vino fue
cuando encontré la tumba del pasado. Reflexioné junto a las sombras que una luna
llena desparramaba sobre la terraza. Una canción para nutrir el amor propio y cientos
de recuerdos…Cientos de recuerdos.
Pero el pasado es un cobarde por culpa del tiempo y aunque el presente muere cada
segundo, sólo queda confiar en que se pueda persuadir al futuro para que espere un poco. Un periodo de crisis donde al parecer los viejos caciques ya no lo son y los
nuevos ricos pululan por el mundillo rosa, incluso en la política. Los que daban
trabajo y que aún lo ofrecen, recortan personal para compensar su nivel de vida.
Todo esto mientras escucho el “Money” de Pink Floyd y sin un puto euro…las ironías
de la vida. Mi nevera enfriando el vacío y congelando la oscuridad; un estado de ánimo
que oscila según la intensidad del brillo de mi buena estrella.
Y llevando el pensamiento al límite, ¡cómo no!, no podría ser de otra manera.
Es aquí cuando empiezas a hacer análisis y radiografías de tu lugar en este globo
suspendido:

¡Joder, me he dado cuenta que no tengo profesión!...
Soy tan libre (y tan esclavo) que
puedo escoger en cada momento lo que deseo ser, o conformarme con vivirlo a cuentagotas pero haciendo algo que no me gusta. La cosa es ganar dinero para poder
contarlo. Pero como nací y fui criado pobre, no me queda otra que apurar las horas
que me quedan de vida. Encima, para más comedia, mi vocación es ofrecer y servir,
con los bolsillos del pantalón lleno de parches, pero con los del alma rebosantes de
sueños e ilusiones. Como estoy acostumbrado a que no se materialicen los ahogo
en una botella y los trago a sorbos.
Respecto a los placeres terrenales…Parece una alternativa lícita y hasta adictiva,
pero ni empieza ni acaba, ni frío ni calor. Me llenan otras cosas y en eso soy muy
perseverante y fiel. No envidio ni copio a nadie, y estoy harto de escuchar y
que no me escuchen. Harto de esperar y disfrazarme de una falsa rectitud,
inventada para mantener el ego a raya y conseguir que aflore la supuesta humildad.
En una selva manda el más fuerte y el más listo, y la naturaleza te concibió
como ser inteligente, individual y genuino: ¿Por qué renunciar a la libertad?
Puedes disfrutar de otros, arrancarles la piel a besos, absorber su esencia y compartir
su tiempo. Pero al final, siempre… estás sólo. Quitando todo lo material que te rodea,
no somos más que una nebulosa invisible y pensante.
Escribir, escribir, escribir. Caminar, correr, volar. Ser o no ser.
Amor, sexo, familia, amigos, trabajo…Arte y escuela. Podría salir a flote y dejar de
bucear por los abismos de la mente, esquivar los obstáculos y emprender el vuelo.
Aunque ello suponga despellejarme el alma y obedecer los designios de lo puramente
físico. Total, ya estamos en la onda superficial y a los que le han ido bien en la vida
no se preocupan más que de números y cuentas. Eso sí, el precio a pagar es que cuando
llegue el momento de dejar el barco no podrá llevarse más que una colección de memorias y un puñado de resuellos. Si algún día las palabras fueran pesadas según
su valor y cobraras por ello, prefiero que me las canjeen por eternidades de felicidad,
sólo así podré decir que mi vida tuvo sentido y serví en lo que siempre me gustó.
Podré decir con la boca llena que viví mi sueño, obtendría unas alas flamantes y
nuevas y despegaría hacia el infinito. El resto es pura literatura o brutal ficción.
puedo escoger en cada momento lo que deseo ser, o conformarme con vivirlo a cuentagotas pero haciendo algo que no me gusta. La cosa es ganar dinero para poder
contarlo. Pero como nací y fui criado pobre, no me queda otra que apurar las horas
que me quedan de vida. Encima, para más comedia, mi vocación es ofrecer y servir,
con los bolsillos del pantalón lleno de parches, pero con los del alma rebosantes de
sueños e ilusiones. Como estoy acostumbrado a que no se materialicen los ahogo
en una botella y los trago a sorbos.
Respecto a los placeres terrenales…Parece una alternativa lícita y hasta adictiva,
pero ni empieza ni acaba, ni frío ni calor. Me llenan otras cosas y en eso soy muy
perseverante y fiel. No envidio ni copio a nadie, y estoy harto de escuchar y
que no me escuchen. Harto de esperar y disfrazarme de una falsa rectitud,
inventada para mantener el ego a raya y conseguir que aflore la supuesta humildad.
En una selva manda el más fuerte y el más listo, y la naturaleza te concibió
como ser inteligente, individual y genuino: ¿Por qué renunciar a la libertad?
Puedes disfrutar de otros, arrancarles la piel a besos, absorber su esencia y compartir
su tiempo. Pero al final, siempre… estás sólo. Quitando todo lo material que te rodea,
no somos más que una nebulosa invisible y pensante.
Escribir, escribir, escribir. Caminar, correr, volar. Ser o no ser.
Amor, sexo, familia, amigos, trabajo…Arte y escuela. Podría salir a flote y dejar de
bucear por los abismos de la mente, esquivar los obstáculos y emprender el vuelo.
Aunque ello suponga despellejarme el alma y obedecer los designios de lo puramente
físico. Total, ya estamos en la onda superficial y a los que le han ido bien en la vida
no se preocupan más que de números y cuentas. Eso sí, el precio a pagar es que cuando
llegue el momento de dejar el barco no podrá llevarse más que una colección de memorias y un puñado de resuellos. Si algún día las palabras fueran pesadas según
su valor y cobraras por ello, prefiero que me las canjeen por eternidades de felicidad,
sólo así podré decir que mi vida tuvo sentido y serví en lo que siempre me gustó.
Podré decir con la boca llena que viví mi sueño, obtendría unas alas flamantes y
nuevas y despegaría hacia el infinito. El resto es pura literatura o brutal ficción.

Juan G.Cairós. 2009









11 Miradas:
Nunca vi más bonita escrita la palabra MIERDA. Y es que supongo, que el alcohol es el mejor narrador y el cigarrillo el más auténtico de los poetas. Quizás, en la monotonía de mi día, no hubieras escrito ni la mitad de bien ese prólogo a tu vida. Pero en la desesperación tuya de ver morir sin remedio esos instantes del presente, pides ayuda a la copa de vino para que te haga gritar de la forma más bella que sabes.
¡Bendito vino!, que nos empapa de tus letras, querido Juan.
No te dejes ahogar, sigue gritando. Yo seguiré mojado...
Envidiable tu primera persona....
La vida es cruel, siempre tendremos que renunciar a una parte de nosotros mismos.
En esta especie de confesión tuya me doy cuenta que las cosas no cambian aunque pasen mil años.
Escuché la queja de mis padres, lloré las mías, veo claramente la de mis hijos en sus miradas y presiento ya la de mis nietos.
Me encantó la sinceridad con la que escribes.
Un saludo de Vallera
Hermosa reflexión despliega sinceridad y honestidad, pero en el fondo subyace el tema del talento y la grandeza.
Creo que en justicia, debemos reconocer nuestros errores, pero también nuestra propia grandeza.
Creo que tú naciste grande y tu grandeza se acomoda a ti, jamás te queda grande. Tu grandeza promete...tu grandeza no sólo es tuya, pertenece un poco a todos.
Hoy por esas casualidades que son más causalidades encontré estas palabras que tienen mucho que ver:
"No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande." William Shakespeare
Saludos cariñosos
Tu oficio es el de poeta querido Juan. Me has recordado la escena de El lado oscuro del corazón en la que Oliveiro juega con un tren eléctrico mientras la muerte le busca trabajo en el periodico...
Un fuerte abrazo. Nunca cambies.
muchas gracias por vuestra empatía y por el tiempo precioso que dedicáis a leerme, de todo corazón!
Y sí,casi siempre debemos escoger entre el deseo y el deber y nunca llueve a gusto de todos.
La reflexión trata de eso, de que sabes que sirves para una cosa pero no puedes dedicarte a ello; que tienes muchas cosas que contar y otras tantas que compartir, pero la vida a veces es una mierda cuando tienes que dedicarte a vivir para la felicidad de otros, olvidándote de tí.
No escogí éste tipo de vida, pero qué se le va a hacer!
Un abrazo, os quiero y os tengo a buen recaudo en lo más profundo de mi corazón.
Últimamente también he andado algo descoenctada o ausente a medias. Tu primera persona es un texto hermoso y una rflexión honesta. Mientras lo leía iba asintiendo maravillada por la intensidad de las palabras, por la empatía en los párrafos y porque sólo tú podrías escribirlo.
Juan, por muy mal que pinte todo, tú sigue contando todo lo que tienes que decir. Aunque sea a ratos, en poco tiempo.... que por aquí andamos esperando al poeta.
Un abrazo grande.
Morto bello!.
Hola Juan, Toc toc... se puede?
Te cuento que me he mudado de blog y me gustaría mucho contar contigo también.
Bienvenido al club amigo. Eso sí, escribe, escribe, escribe, escribe. No dejes de hacerlo y si puede ser compartirlo.
:-) :-)
Tan difícil es no enfundarte en un yo imaginado, en una panoplia protectora y desnudar una primera persona, ¡qué bien lo haces! Ser verdadero aunque sangre.
Leerte hace levantar la vista y otear el horizonte en busca de poder ser y realizar lo que llevamos dentro, sin la necesidad de complacer a nadie... Aunque frecuentemente la utopía no traspase el papel.
besos
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