
NO SÉ NADA
No sé nada,
sólo que soy libre.
No sé nada...
No digas nada,
no hagas nada,
no mires nada;
Es el amor quién me lo dice.
TENÍA QUE SER
Tenía que ser, invisible el silencio,
oculto y tuyo, sólo tuyo,
el velado pensamiento.
Incierta el alma, opaca la sangre,
el refugio tranquilo,
el arroyo bermejo.
Tenía que estar, escondida la ofensa,
orgullosa la culpa, cansada la pena.
Tenía que ser,
el aliento sin miedo,
al pulso del aire,
transparente y no negro.
Tenía que estar, protegida la pureza.
Lo que fui y seré,
seguro y firme,
con la dureza de un diamante,
y lo sutil del viento.
A ratos conmigo, casi siempre contigo,
en el diálogo alimento,
de excursión por la carne,
cuando viajo por tu cuerpo.
Tenía que ser, una vieja canción,
porque ya no soy nuevo.
Poeta porque me molesta,
guardarme lo que quiero.
Pero sólo en mí me aburro,
y tus ojos deseo;
Mi colección de imágenes,
O esta papelera de desesperos.
Al que odia y no avanza,
Al que labra sólo el ego,
Al que prefiere lo que toca,
E ignora lo de dentro.
Al que ya no sabe reír,
sin contar con un tercero,
Al que no supo desprenderse,
Del rencor, que es lo mismo…a estar ciego.
A ese no lo abrazo,
porque con mis brazos no puedo,
lo hago cuando estoy sólo,
como ahora, con un verso.
Tenía que ser, etéreo el silencio,
oculto y tuyo…callado.
Lo que más amas, o tu esencia,
es lo que yo más echo de menos.
NOCHE QUE ESCUCHA
Noche que escucha,
la lectura de tu hálito.
Mujer metáfora,
escalas por la hipérbole,
de mi admirada sombra.
No mires
Al mundo que cansado,
encoge sus rodillas.
¡Mírame a mí!
Al que estudió el amor,
cuando más me prohibía.
Noche extraña y mimosa,
de errático paladar,
y amargo pomelo.
A la mujer metáfora,
que gatea por el verso;
¡He visto en tu boca,
de colmillos hirientes!
Absuélveme de la culpa,
que envuelve tu inocencia.
Noche sucia,
de improvisada embriaguez,
e improvisado poema.
De lo que surja y nazca,
de esta sangre de silencios.
De mi existencia …suspensiva,
y líneas discontinuas…
Vierte la hemorragia de un diálogo,
en las venas de mi soledad.
Noche, no negocies,
con mi alma gratuita.
No…ni le digas a nadie que…
Cayendo está la pasión
por la comisura imaginada,
… el rosado pezón.
El vientre y el fuelle,
muslo, nalga, comezón.

Juan G.Cairós. copyright. 2009









5 Miradas:
Hermosos versos y mientras los leo, suena una milonga triste con olor a tango.
Saber que uno es libre es saber demasiado, querido Juan. Demasiado.
Un abrazo grande.
Profundo, íntimo, demasiado para ser compartido, sólo un poeta está dispuesto a desnudar su alma de este modo, descarnado su cuerpo, con todo el dolor que eso significa. Gracias por ser poeta cada minuto de tu vida y no renunciar a ello, aunque signifique no ver el mundo como el común de la gente. Esa diferencia es lo que hace vivir bebiendo el vaso hasta el fondo, para poder disfrutar luego la luz, a través de su cristal.
Ni yo se todo lo que quiero decir con mis palabras, sólo fluyeron al leerte. Gracias y saludos cariñosos.
Me emocionas, amigo.
Mucho.
Sentado en un shelby del 69, me aportas mucho...pero leyendo lo que escribes más abajo, me transportas donde nadie lo hizo.
Realmente increíble!
Un besazo enorme para ti Juan!
Me encanta esa ventana. Y tus letras. Genial la música.
Hasta siempre.
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